jueves, 28 de febrero de 2013

La vida,
esa cruel realidad,
que no te lleva, ni te trae,
que se sufre sin parar.

miércoles, 22 de abril de 2009

Cierta Curiosidad por las letras - fragmento - (Reynaldo Sietecase)








Poco se habla
de las montañas proa del cuerpo
estilete de leche
ondulación permanente
buen vino
pezón
pez
son
saciedad.

Una madre se oculta
Tras los rojos botones
que alimentan o excitan?
La succión es un rito ancestral
solitario
el filosofo dijo:
nada es mas importante
que una teta besada
en el lugar y el momento oportuno.













El enamorado (Jorge Luis Borges)








Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

El niño prodigio (humilde reseña sobre Truman Capote)


Rubio, sutil, de baja estatura y mirada perdida en los espacios remotos del universo de sus anteojos anchos. Opacado por una vida de movimientos oblicuos que desembocaron en más de una acusación elitista e informal, Truman Capote fue un niño prodigio. Un joven escritor, apuesto y homosexual que la crítica defenestró hasta el cansancio en sus comienzos. Cansancio que no superó las barreras de su vocación y su única razón en la vida: contar historias.
Capote nació en 1924 en Nueva Orleáns (Estados Unidos) y comenzó su carrera como cronista a los 17, etapa que lo marcaría profundamente para el resto de su vida. Publicó cuentos, novelas, guiones cinematográficos y entrevistas. Hasta el momento, su trabajo más leído fue “Desayuno en Tiffany´s”, publicada en 1956.
A los 42, y contaminado por el “vaivén” de la soledad y las adicciones, creó “A sangre fría”, una historia - documento que relata el asesinato de una familia aristocrática de Kansas, en Estados Unidos. Cuatro años tardaría en realizar este libro que lo catapultó en las profundidades del éxito mundial y lo catalogó como el escritor más importante de la época del 60.
Con la novela en la calle y digerida por cientos de miles de lectores de todo el mundo, Truman (quizás sin habérselo permitido) revolucionó toda una manera de escribir y leer concebida hasta ese momento. La fusión entre la investigación minuciosa, la empatía social y las descripciones cargadas de una notoria agudeza y memoria auditiva, permitiría el inicio de una vertiente profesional denominada, por él mismo, como “Novela No ficticia”, una increíble reunión de los aspectos más sobresalientes del periodismo con las características de la literatura tradicional.
Con esta obra, el autor signó una vanguardia narrativa que más tarde tomaría el escritor estadounidense Tom Wolfe (considerado como “el padre de este género) y que caería en las garras de personajes como Hemingway, Thompson, García Márquez, Kapuscinsky, Walsh, entre otros.
Capote dio el puntapié inicial. Quizás sin saberlo, quizás si. Lo cierto es que este yanqui excéntrico, solitario y amigo de los grandes estratos del “Jet Set” (muchas veces acribillado en más de un cuento o novela de su autoría) brindó el primer paso para una corriente nueva, revolucionaria, renovadora que cambió el modo de escribir, de leer y de ver el mundo.
Murió a los 60 años, en manos de su mejor amiga e infectado de una sobredosis de psicofármacos que utilizaba para aliviar su profunda depresión; tal vez por ser de otro planeta, tal vez por nunca haber pertenecido a este. Vaya uno a saber.

Todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito. (TC).

sábado, 18 de abril de 2009

Narrar la vida

Contar. Contar el día, la noche, la luna, el sol, el viejito en su bicicleta humilde, el amor, el deseo, el odio... la vida.